Borrego ha expresado su deseo de que la consola sea adquirida por una institución o museo que pueda exhibirla como parte del legado cultural del gaming, permitiendo que nuevas generaciones conozcan este capítulo de la historia.
“Quiero que las nuevas generaciones sepan que un mexicano fue campeón mundial de Pac-Man. Este triunfo demuestra que, con metas claras, esfuerzo y perseverancia, México puede lograr grandes cosas en cualquier ámbito”, afirmó el campeón.
Más allá de la subasta, el evento también busca enviar un mensaje sobre el potencial de México dentro de la industria de los videojuegos, tanto en el ámbito competitivo como en el desarrollo de nuevas propuestas.
En un contexto donde el gaming se consolida como una de las industrias culturales más influyentes del mundo, este tipo de hitos adquiere un valor simbólico que trasciende generaciones y fronteras.
La pieza, documentada en materiales visuales como los presentados en la página 1 del archivo, donde se observa el diseño conmemorativo del campeonato, representa no solo un objeto de colección, sino un testimonio tangible de la historia del entretenimiento digital.
Así, la subasta de esta consola no solo abre una oportunidad para coleccionistas, sino que posiciona a México dentro del mapa histórico del videojuego, recordando que el talento nacional ha sido capaz de competir y destacar en escenarios globales.