En el corazón de la colonia Roma, Somma Rooftop abre sus puertas como una propuesta que redefine la experiencia del vino en la capital. Lejos de los esquemas tradicionales, este nuevo espacio apuesta por un concepto más cercano, dinámico y contemporáneo.

Inspirado en la idea de bienestar y ligereza, Somma ha construido su identidad alrededor de una premisa clara: el vino puede ser accesible sin perder calidad. Este enfoque se fortalece con la apertura del rooftop, que amplía la experiencia hacia un formato más social y abierto.
El proyecto está respaldado por la visión de Erik Gómez, quien garantiza una operación centrada en la hospitalidad, y por Kike Barrios, responsable de la curaduría musical que define la atmósfera del lugar.
A ellos se suma el trabajo de Pablo Mata, encargado de diseñar una carta de vinos que equilibra etiquetas reconocidas con propuestas emergentes, bajo una lógica que invita a explorar.
Uno de los grandes diferenciadores es el vino por copeo, que permite al comensal descubrir nuevas opciones sin comprometerse a una botella completa, generando una experiencia más flexible y accesible.
En el apartado gastronómico, la propuesta se basa en platos al centro y sabores definidos, pensados para acompañar el vino sin restarle protagonismo. La cocina se adapta tanto a una comida casual como a una velada prolongada.
La música juega un papel fundamental. Con DJs de la escena local, el ambiente evoluciona conforme avanza la noche, convirtiendo el espacio en un punto de encuentro donde la energía se transforma de manera orgánica.
Este equilibrio entre vino, gastronomía y música ha consolidado a Somma como un lugar de reunión para distintos públicos: desde aficionados al vino hasta quienes buscan una experiencia social relajada.
Desde su primera sede en Río Lerma en 2024, el proyecto ha crecido hacia zonas como Polanco y ahora la Roma, manteniendo una esencia clara: hacer del vino un momento accesible, disfrutable y memorable.
Con Somma Rooftop, la capital suma un espacio que refleja una tendencia contemporánea: vivir el vino no como un ritual rígido, sino como una experiencia compartida que evoluciona con la ciudad.
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